Estupendo servicio de Cabify

Hasta ahora no había usado ni Cabify ni Uber, pero hoy me he estrenado con Cabify y me ha parecido espectacular.

¿Espectacular he dicho? Quizá he exagerado, pero acostumbrado a los taxis de toda la vida, y cuando digo de toda la vida sí que no exagero, Cabify me ha parecido una maravilla, cuando en realidad debería ser algo de lo más normal.

Empezando por el precio, 3 euros menos en un trayecto de no llega a 5 kilómetros, coche impecable, revistas, agua, puedes elegir emisora de radio, wifi gratis, y sobre todo, amabilidad, educación, atención, puntualidad exquisita (puede parecer que la puntualidad se tiene o no se tiene, pero luego matizo). Todo por no hablar de la aplicación web y móvil, conoces la tarifa antes de contratar, en cuanto sale el coche para recogerte te avisa, sabes en todo momento por donde va, si ya ha llegado, marca, modelo, matrícula del vehículo y nombre del conductor/a. Puedes llamar por teléfono al conductor/a, en este caso conductora, y llamarle por su nombre, etc.

Una vez ya estás en marcha, puedes compartir tu ubicación con quien quieras desde la aplicación, aunque Google ya te permita hacerlo, de esta manera, si alguien te está esperando, puede saber por donde vas y calcular cuanto tiempo vas a tardar en llegar aproximadamente.

Lo que más me asombra de todo esto, es estar asombrado por algo que debería ser normal, asombrado hasta el punto de estar escribiendo este post.

Por supuesto, puedes valorar cómo te ha parecido el servicio. Todavía no sé donde está el buzón de sugerencias de los taxistas tradicionales o si esto les afecta o no.

La única cosa que tienen los trabajadores de Cabify, y que deberían eliminar cuanto antes, es que se trata de una profesión de alto riesgo, a diferencia de la de otros taxistas, por lo que aun tiene más merito que tengan precios, no más baratos, sino más ajustados a la realidad. Al final de este post, pongo algunas fotos que dan a entender por qué se trata de una profesión de alto riesgo.

Puntualidad exquisita


Otra cosa que me ha llamado la atención, es la puntualidad de Cabify.

Recordemos que la puntualidad significa llegar puntual, ni antes ni después.

En el caso de hoy, la conductora ha llegado con más de cinco minutos de antelación, todo esto lo sé por la aplicación, por que ella no me ha comentado nada al respecto, y sin avisar, se ha situado en una calle paralela a la mía, habiendo pasado previamente por la puerta de mi casa para reconocer el lugar de recogida. De esta manera, no tenía por que sentirme presionado por su presencia si me asomaba al balcón, aunque pudiera saber toda esta historia con solo consultar la aplicación, claro.

Cuando he estado preparado, unos minutos antes de lo previsto, la he llamado por teléfono, la he llamado por su nombre, le he informado que podía pasar a recogerme y en un minuto se ha situado en la puerta de mi casa.

¿Por que cuento todo esto de la puntualidad? Lo cuento por que un par de semanas atrás, me pasó algo parecido con un taxista que llegó también más de cinco minutos antes de lo previsto, pero en esta ocasión, ni corto ni perezoso se dirigió a mi patio y me llamó al timbre para informar de su presencia. Podía haberle hecho esperar, y quizá debí haberlo hecho, por que me pilló acabando de escribir un post que me vi obligado dejar a medias y a publicarlo una hora más tarde de lo que tenía previsto.

A esto me refiero con la puntualidad, que debe ser un concepto y una cualidad importante para una profesión como la de taxista.

Un viaje tranquilo

En ocasiones, cuando subes en un taxi, te da la sensación de que el tiempo corre muy deprisa para el taxista que ya te tiene seguro y que el objetivo parezca ser llegar pronto a destino, por que de esta forma, cobra lo mismo aun llegando antes, pero puede empezar a buscar un nuevo cliente en cuanto te deje a ti. Repito, es solo una sensación, pero los excesos de velocidad, nerviosismo con otros conductores, semáforos pasados en ámbar o en rojo, parecerían confirmar algo así.

El viaje de hoy con Cabify, ha transcurrido sin sobresaltos, ningún conflicto con otros conductores, respeto escrupuloso con las señalizaciones, calma y serenidad, algo que se agradece.

La cosa está cambiando

Reciéntemente dí con un taxista qué, pese a las críticas de sus compañeros, era consciente de que era necesario hacer cambios en la profesión y que no se puede mantener un sector en régimen de monopolio y con precios pactados.

Está claro que no todos los taxistas son iguales y los hay que se adaptan a las nuevas tendencias, asumiendo que es necesario avanzar sin ser violentos o intolerantes, que los clientes no somos una propiedad de ellos sino que somos personas libres a los que nos gusta elegir quien nos lleva, cómo nos lleva y a que precio nos lleva.

Profesión de alto riesgo

Sólo dejo imágenes, cada uno que las interprete como quiera






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