La “fiesta” de la democracia, para algunos

En pleno siglo XXI y tras 40 años de “democracia” en España, no todo el que lo desea puede votar en unas elecciones.

Si hay algo que me preocupa hoy, jornada de reflexión preelectoral en España, no es a quien voy a votar mañana. Lo que más me importa es la pronta recuperación de mi madre, hospitalizada desde el jueves. Pero la recuperación de un paciente tiene mucho que ver con sus ganas de participar de un modo u otro en la sociedad, la motivación por las cosas, saber lo que pasará mañana.

Si algo le sobra a mi madre es motivación, en este caso motivación por votar. Desde su desconocimiento de la ley electoral, desconocimiento que compartimos millones de personas, y con la finalidad de poder ejercer su derecho a voto, ha barajado la posibilidad de firmar un consentimiento de voto (democracia líquida), que le traigan la urna hasta su cama (votación telemática), votar una vez recuperada (democracia directa). Desconocerá la ley, como yo, pero en mi modesta opinión demuestra más lucidez y conciencia democrática que algunos legisladores.

Con 78 años, mi madre no ha dejado de votar en ninguna de las elecciones generales, autonómicas, municipales, europeas y referéndums a los que ha sido convocada. En muchas ocasiones, para poder votar, ha tenido que recorrer más de 200km para depositar su papeleta y volver una vez depositada en la urna.

Tras décadas de demostrar su espíritu y talante democrático, todo un ejemplo para quien escribe este post ¿con qué moneda le paga ahora nuestro sistema democrático? Dejándola sin poder votar por encontrarse en una cama de hospital, sin la ilusión que le proporciona el poder participar de un proyecto común como es la elección del los representantes que nos gobernarán los próximos cuatro años. Hoy mismo contaba con orgullo como su voto fue determinante para la victoria de un alcalde en la pequeña población donde antes estaba empadronada.

¿Podía haber votado por correo en esta ocasión? Desde luego que no. Ingresó el jueves por urgencias y el viernes por la noche le informaron que tenía que permanecer ingresada varios días, domingo electoral incluido, por lo que no ha tenido ninguna opción de votar de forma anticipada, de lo contrario pueden estar seguros de que lo hubiera hecho.

Sí, ya sé que el caso de mi madre es uno entre mil o cien mil, me da igual entre cuantos, pero es tan injusto como si se tratara de uno entre diez.

Parece que nuestro sistema electoral no quiere escuchar lo que tienen que decir aquellos que están postrados en una cama, o dificulta el voto de la gente que ha tenido que dejar su lugar de origen por circunstancias laborales desfavorables. No tiene por qué ser así, pero da la casualidad de que estas personas son las más propensas a votar en contra del gobierno o sistema de turno, pero dificultando su voto sólo consiguen menos adeptos a su causa entre las personas cercanas a ellos.

El paradigma de los que no pueden ejercer su voto

Así es, existe un paradigma en nuestra sociedad, una antigua pero arraigada creencia al respecto de que las personas postradas en la cama o desplazadas por trabajo u ocio han de perder su derecho al voto o que solo pueden ejercerlo por correo, pero eso no tiene por que ser así.

El voto electrónico, por Internet, desde cualquier parte del mundo, incluso desde nuestra casa o un hospital, no es cosa del futuro y no debería serlo, al menos en caso de necesidad.

El caso de las diputadas que votaron desde su casa

Estos dos casos son poco conocidos, pero no por ello menos reales y llamativos.

Últimamente oímos a menudo a gente refiriéndose a los políticos como una “casta”, pero ¿cómo podríamos denominar a un colectivo de personas que tienen derechos y privilegios por encima del resto de la población?

El primer caso, es el de la diputada socialista por Castellón a las Cortes Valencianas y que en 2008 votó telemáticamente unos presupuestos.

En un artículo de El País de ese mismo día http://sociedad.elpais.com/sociedad/2008/12/16/actualidad/1229382004_850215.html se podía leer “Matínez, presidenta de las Cortes, ha leído durante el pleno una carta sobre la importancia de medidas como el voto a distancia en la carrera de la conciliación de la vida personal y profesional. Un avance que esta mañana tanto socialistas como populares se querían atribuir. El PSPV ha asegurado ha asegurado que ellos lo habían reivindicado desde hace tiempo y el diputado del PP José Martí ha replicado que fueron ellos los que aprobaron el reglamento que permite este voto telemático, al que los socialistas se opusieron y propusieron "una especie de sustitución sin intermediación del cuerpo electoral".”. Como vemos, la cosa no ha avanzado mucho para los ciudadanos ocho años después.

La protagonista de la segunda historia fue Olga Iglesias, diputada lucense en las Cortes Generales y que en 2012 consiguió ser la primera persona en votar de forma telemática en esta institución.

Así lo recogía El Periódico hace tres años http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/una-diputada-embarazada-estrena-voto-telematico-1913822

Los sistemas de voto en ambos casos eran telemáticos pero algo diferentes, hecho que demuestra que con voluntad, el voto telemático e instantáneo es posible, sino para toda la población en un primer momento, sí para aquellos que más lo necesiten.

Estado del sistema de votación electrónica en el mundo: http://www.euskadi.net/botoelek/otros_paises/ve_mundo_est_c.htm

Prueba ahora mismo un sistema de votación electrónica

Mediante este sistema diseñado por mí en media hora y con un presupuesto de cero euros, puedes emitir tu voto, rectificarlo y consultar los resultados en directo. Solo podrás votar una vez y rectificar tu voto cuantas veces quieras hasta el momento de cierre de la votación

Obviamente, al no disponer en este caso del censo electoral ni un sistema de lectura del dnie, podrás votar tantas veces como de cuentas dispongas, tanto si eres mayor de edad como si no.  

Sin ánimo de simplificar las cosas, es fácil imaginar que crear un sistema de voto electrónico fiable y duradero en el tiempo, no debería costar ni una décima parte del coste de cualquier elección o referéndum actual.

Aunque desconozca la ley electoral, sí sé que durante el día de hoy y mañana no se pueden publicar sondeos, por lo que no puedo remitiros a mi sistema de votación por que nada más votar muestra el resultado de la votación y esto vulneraria la ley. Si puedo lo haré mañana a partir de las 20h.

Propuesta de prueba piloto

Por favor, si está en manos de alguien decidir donde hacer pruebas piloto del voto electrónico, por qué no empezar por hospitales, embajadas y consulados que es donde más falta hace. O simplemente permitan votar por Internet desde cualquier casa o biblioteca o allí donde exista una conexión. Gracias.

A estas alturas, no creo que nadie apele a la “brecha digital” a la hora de justificar la no implantación del voto electrónico. La única brecha digital que existe en el país con más smartphones por habitante del planeta está entre la administración y el ciudadano, no entre sus habitantes.

No es de extrañar que algunos dirigentes políticos sean analfabetos digitales o piensen que las tablets que les pagamos entre todos solo sirvan para jugar.

Dedico este post a todas las personas que, por un motivo u otro, son privadas de su derecho a voto en todo el mundo.

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